viernes, 14 de noviembre de 2014

D. Manuel Amor es elegido administrador Diocesano de Zaragoza

El Colegio de Consultores de la archidiócesis de Zaragoza elige como Administrador Diocesano al reverendo don Manuel Almor Moliner. El Administrador Diocesano tiene como responsabilidad mantener la vida diocesana durante el periodo de “sede vacante” sin cambiar el rumbo de la acción pastoral.

A las cinco de la tarde de ayer, jueves 13 de noviembre, transcurridas veinticuatro horas desde que se hiciera pública la aceptación por parte del Santo Padre de la renuncia de monseñor Manuel Ureña Pastor al gobierno pastoral de la Archidiócesis de Zaragoza por causas de salud, el Colegio de Consultores, siguiendo el procedimiento canónico previsto, se reunió en la Casa de la Iglesia para proceder a la elección de un Administrador Diocesano. Dicho colegio está formado por diez sacerdotes designados legítimamente por el obispo y presididos por el consultor de más edad en ordenación sacerdotal. Efectuada la votación, el reverendo don Manuel Almor Moliner ha sido elegido Administrador Diocesano.

Tras la aceptación de la renuncia de monseñor Ureña, la archidiócesis de Zaragoza queda en estado de “sede vacante”, pero desde hoy cuenta con un Administrador Diocesano, que debe actuar según el criterio de que “mientras la Sede esté vacante, no se debe innovar nada” (CIC 428). No se puede innovar —cambiar el rumbo de la vida y acción pastoral—, pero sí se ha de mantener y activar la vida diocesana. El Administrador Diocesano no puede realizar ningún acto que sea susceptible de causar un perjuicio a la comunidad diocesana y cesa en su cargo cuando el nuevo obispo toma posesión de la diócesis.

El reverendo don Manuel Almor Moliner nació en Herrera de los Navarros (Zaragoza) el 6 de abril de 1942 y recibió la ordenación sacerdotal al servicio de la archidiócesis de Zaragoza el 26 de marzo de 1966. Licenciado en Teología, fue director durante muchos años de la reconocida Obra Diocesana Santo Domingo de Silos y delegado episcopal de Enseñanza. Durante los últimos años compaginó el trabajo de deán-presidente del Cabildo Metropolitano con el de Vicario General del Arzobispado.