lunes, 25 de octubre de 2010

El origen del tercerol

El tercerol es una prenda eminentemente aragonesa y, por el contrario, el capirote se popularizo en la Semana Santa andaluza y en otros lugares meridionales, de los que se irradio, pasada la guerra civil, hacia otras provincias españolas. Ambas prendas tienen un significado penitencial.

Desde al punto de vista cronológico, se uso primeramente el tercerol en la Semana Santa de Zaragoza. La palabra tercerol tiene una doble acepción: por un lado, es una prenda de tela que cubre cabeza y rostro, y por otro, la persona que lleva en andas un paso procesional, vestida con habito y cubierta con esta prenda.

La palabra tercerol y su mismo uso tienen gran relación con los hermanos de la Venerable Orden Tercera de San Francisco, llamados terceros. Los miembros de esta orden usaban en sus procesiones una especie de capucha que ocultaba su cara de la curiosidad de las gentes que los veían pasar y cuyo uso y apariencia era muy semejante a la actualidad. Con posterioridad, cuando ya no era tan usado por los miembros de esta congregación, fue poco a poco adoptado por la Hermandad de la Sangre de Cristo para aquellas personas que portaban en hombros sus pasos, tocados con esta prenda, que la llevaban colocada en al cabeza, pero con la cara descubierta, levantando el antifaz sobre la frente y cabeza, cayendo a lo largo del cuello y espalda en los casos de mayor longitud. Estos hombres, labradores y ganaderos de los alrededores de Zaragoza, eran llamados, por esta prenda, con el nombre de terceroles.

La existencia de los terceroles como portadores de pasos procesionales es segura desde los últimos años del siglo XVIII hasta el año 1935. Aquel año se pusieron en huelga y no quisieron sacar los pasos procesionales, y desde entonces fueron carrozados y sacados por las diversas cofradías que se crearon. Algunos de ellos llevaban naranjas en el interior de las peanas y faroles, con las que se refrescaban en las paradas de la procesión. Iban dando a los fieles que venían trozos de laurel, olivo y algunas naranjas. Vestían, además del tercerol una túnica negra hasta los pies, abrochada con doble fila de botones, entre las que va una franja de terciopelo morado, con bocamangas, cinturón y cuello del mismo terciopelo. Del cinturón pendía en el lado derecho un pañuelo blanco, cuyo fin era secar el sudor, y del izquierdo, un gran rosario de madera. Completaba el habito la medalla distintiva de la hermandad y guantes y zapatos negros.

Antes de la procesión del Santo Entierro, algún hermano de la Hermandad de la Sangre de Cristo sorteaba los pasos para adjudicar cada uno a un grupo de terceroles, que era mandado por el cabecero.

Cuando se fueron creando las cofradías modernas, muchas personas clamaron por la utilización del habito del antiguo tercerol como uniforme de alguna cofradía y fundamentalmente dos de ellas apropiaron, además del cubrecabezas, el habito de los antiguos portadores de los pasos: la Cofradía de Nuestro Señor en la Oración del Huerto, en algunas de sus características, y la del Santísimo Ecce Homo y de Nuestra Señora de las Angustias, casi en su totalidad.