domingo, 4 de marzo de 2012

Los faroles de la Pasión: Las Cinco Lágrimas

Las advocaciones pasionistas surgen en torno al culto a Nuestra Señora de los Dolores, se establecen durante la Baja Edad Media y describen los sentimientos de la Madre con parámetros humanos, rasgo clave de la predicación franciscana. Así el texto franciscano dice: "Stabat Mater Dolorosa, Juxta Crucem Lacrimosa", y de ahí surge la advocación de Nuestra Señora de las Lágrimas, imagen titular de la Cofradía del Descendimiento del Señor y Lágrimas de Nuestra Señora.

Las cinco Lágrimas

El origen de estas predicaciones está en la predicación de los Misterios de las Lágrimas de Ntra. Señora, que comenzaron a celebrarse en 1965 en la Iglesia “Mater Salvatoris” del Antiguo Colegio el Salvador. La ceremonia constaba de tres partes: “Lágrimas de Gozo sobre Belén”, “Lágrimas de Dolor sobre el Calvario” y “Lágrimas de Esperanza sobre el Seulcro”, y con el paso de los años esta celebración se convertirá en una nueva procesión.

En 1972 la Cofradía del Descendimiento del Señor y Lágrimas de Nuestra Señora instaura una nueva procesión el Martes Santo en la que se incluyen 5 exhortaciones en recuerdo a los Dolores de la Virgen, haciendo un guiño a los orígenes marianos de la corporación. Estas cinco paradas son denominadas “Lágrimas”, como las 5 lágrimas que recorren las mejillas de la Nuestra Señora de las Lágrimas.

En los primeros años las lágrimas no se ajustaban al mismo pasaje concreto de la Virgen cada año, y no será hasta 1985 cuando se fijen los pasajes de las 5 lágrimas que son las siguiente:

1ª Lágrima: Una espada atravesará tu corazón (Lc 2, 35)

Pasados 8 días del nacimiento del niño Jesús, la Virgen María junto con su esposos San José, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley : “Todo varón primogénito será consagrado al Señor”. Una vez en el templo el anciano Simeón, que tenía la promesa del Espíritu Santo de que no moriría sin haber visto al Mesías, bendice al Salvador y pronuncia estas palabras dirigidas a la Santísima Virgen “Y a ti misma una espada te atravesará el corazón”.
Esta frase corresponde al pasaje del evangelio conocido como “la profecía del anciano Simeón”, ya que éste profetizó a la Virgen que su Hijo sería crucificado y moriría en medio de tormentos.

2ª Lágrima: Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados (Lc 2, 48)

La Virgen María y San José iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Al regresar de Jerusalén, el niño Jesús, que ya tenía 12 años, se quedó en la ciudad, sin que lo advirtiesen sus padres. La Virgen María y San José suponiendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino buscándolo entre los parientes y conocidos, y como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en su busca. Así, al cabo de tres días, lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y preguntándoles. Cuantos le oían quedaban admirados de su sabiduría y de sus respuestas. Al verlo se maravillaron, y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira cómo tu padre y yo, angustiados, te buscábamos.
Esta frase corresponde al pasaje del Niño perdido y hallado en el templo, que es uno de los misterios gozosos del rosario, al hallar a Jesús, sin embargo también presenta otra cara que es la del sufrimiento de la madre que ha perdido al hijo y lo busca angustiosamente.

3ª Lágrima: Jesús llevando su cruz sale al sitio llamado Calvario (Jn 19, 17)

El Evangelio, que habla de María junto a la cruz de su Hijo, no menciona su presencia durante el camino hacia el Calvario. La cuarta estación del Vía crucis tradicional considera precisamente el encuentro de Jesús con su Madre en la calle de la amargura. Bien estuviera cerca de Jesús, en medio de la multitud, bien se mantuviera algo más retirada, lo cierto es que le acompañaba en sus dolores y sufrimientos, y sentía en su propia alma el desprecio y ultraje público de que era objeto el Hijo, y que, en definitiva, vivía con la máxima intensidad su condición de madre de aquel ajusticiado, y de corredentora de los hombres, asociada al Redentor.

4ª Lágrima: Crucificaron con Él a dos ladrones (Mc 15, 27)

Desde luego, no resulta extraño que la Virgen, acompañada por San Juan y las Santas Mujeres, siguiera a Cristo hasta el Calvario. De ser así, pudo contemplar, sin duda con un dolor casi insoportable de la crucifixión. El espectáculo era verdaderamente atroz: Llegado el reo al lugar del ajusticiamiento, era brutalmente cosido al madero, atravesadas sus muñecas y tobillos por gruesos clavos que desgarraban los músculos sin romper un sólo hueso.

5ª Lágrima: Y dando un grito expiró (Mt 27, 50)

Cristo muere, de este modo comenzaba la ardua tarea, la de su sepultura,máxime teniendo en cuenta que apremiaba el tiempo pues era la víspera de la Pascua, y al caer el sol cesaría la actividad. La Virgen sin duda estuvo presente. Hasta el momento en que San Juan la sitúa al pie de la cruz no sabemos donde se encontraba, una vez la encontramos junto a su Hijo en el momento supremo de la expiración ya podemos suponer, con toda certeza, que no lo abandonó hasta dejarlo encerrado en el sepulcro. Los evangelios no lo dicen, quizás porque no es preciso; el sentido común parece indicarlo
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Los Faroles de las Cinco Lágrimas

En 1995 la Cofradía decide construir 5 faroles que simbolicen las 5 lágrimas de la Virgen. Puesto que la Cofradía pretendía que estos faroles tuvieran forma de lágrima, su desarrollo se vio muy afectado no siendo hasta 1997 cuando se estrenaran estos nuevos atributos. El trabajo de realización de los mismo fue llevado a cabo por Metalistería Juste y donados por hermanos de la Cofradía cuyos nombres figuran en una placa en la parte posterior de los faroles.





Referencias:
Libro “Luises, Cofradía del Descendimiento de la Cruz y Lágrimas de Nuestra Señora” de Federico Pradas.
“María en la Pasión”, Dr Fermín Labarga García. Ponencia del libro “La Virgen y la Pasión”, V Congreso Nacional de Cofradías de Semana Santa.