domingo, 24 de junio de 2012

Historía zaragozana: Las cofradías eucarísticas

Las primeras cofradías eucarísticas fueron las del Corpus Christi. Surgieron en Europa y España en el siglo XIV. En la Seo de Zaragoza los racioneros formaban parte de la cofradía del Corpus Christi y san Vicente Mártir. En la iglesia parroquial de San Pablo existió la cofradía de Nuestra Señora de Monserrat, Corpus Christi y San Vicente Ferrer.

A partir del siglo XVI comenzaron a difundirse las cofradías del Santísimo Sacramento. Su impulsora fue la sierva de Dios doña Teresa Enríquez (c. 1456-1529), la Loca del Sacramento. En 1501 se fundó en la basílica romana de San Lorenzo in Damaso una cofradía para acompañar solemnemente el viático de lo enfermos, que carecía de medios hasta que recibieron su ayuda económica en 1506. Julio II, a sus ruegos, le concedió por medio de la bula Pastor Aeternis (1508) la facultad de fundar una cofradía semejante en su villa de Torrijos (Toledo) y el permiso para que dos capellanes visitaran las iglesias de España para fundar cofradías donde la hubiese, sin que pudiesen oponerse los obispos diocesanos. De esta archicofradía se la consideraba fundadora con todos los derechos inherentes a este título. Los Papas concedieron numerosas indulgencias a esta cofradía, de las que podían participar las que se fundasen bajo la advocación del Santísimo Sacramento y que se difundieron extraordinariamente por España, Italia y otros países. Así, en Alagón se fundó el 26 de mayo de 1522 “juxta tenor de una Bulla obtenida por Doña Theresa Enríquez, patrona de dicha confraría”.

En 1528 Fray Tomás de Stella, O. P., fundó una cofradía similar en el templo de Santa María sopra Minerva, que Paulo IV aprobó por medio de la bula Dominus Noster (1539). Se convirtió en Archicofradía, a la que, para participar de sus indulgencias, se agregaron numerosas cofradías, llamadas popularmente Minervas, como también pasó a llamarse Domingos de la Minerva a los terceros domingos de mes en los que desarrollaban sus cultos.

Paulo IV concedió la bula de erección de la cofradía en la parroquia de San Felipe de Zaragoza en 1557. Gregorio XIII en 1574 la agregó a la Minerva de Roma. En virtud de ella, todos los terceros domingos de mes se celebraba misa solemne con sermón del Santísimo Sacramento, que estaba expuesto en ella, con misas rezadas hasta las trece menos cuarto. Por la tarde había vísperas, completas y procesión claustral. Una de las gracias singulares que disfrutaba esta asociación desde su institución era la solemne procesión que celebraba todos los viernes inmediatos a la fiesta del Corpus por las calles principales de la ciudad, llevando el Santísimo Sacramento en una custodia de plata, presidida por el vicario y el Capítulo Eclesiástico de la parroquia y con asistencia de la Junta Parroquial. Esa procesión de los viernes cesó con la llegada de la II República. La cofradía fue reinstalada en esta parroquia en 1867 por el arzobispo, el cardenal Fray Manuel García Gil. En 1952 celebraba sus cultos mensuales los terceros domingos, con Exposición mayor del Santísimo, sermón y procesión claustral y su festividad principal era el domingo infraoctava del Corpus.


También hay que citar el ejercicio de las Cuarenta Horas, que tiene su origen en Milán entre 1527-1537 contra los excesos del Carnaval, y concedida a las iglesias de Zaragoza por Pío VI el 4 de febrero de 1785.

Conviene citar también a la cofradía de Nuestra Señora de la Agonía, fundada en época desconocida en el convento de los franciscanos y luego en la iglesia de Santa Isabel de Portugal (vulgo de San Cayetano). Fue muy floreciente: en 1832 contaba con más de dos mil asociados. Sus miembros tomaron en 1754 el acuerdo de tener derecho a una exposición mayor durante dos horas cuando se hallaban en agonía. La podían obtener quienes, pagando una módica cantidad, se hallasen en peligro inminente de morir, tocando pausadamente una campana mandada fundir para este fin y que tenía un sonido especial. En la puerta de la iglesia se colocaba una tablilla con el nombre del moribundo, para que los fieles que acudían pudieran conocerlo. Gracias a un miembro de la cofradía de la Sangre de Cristo se creó un capital para que, con su renta, se costease la exposición mayor, todos los domingos del año, de doce a una, para pedir por los agonizantes. En 1951 sólo fue requerida por los familiares de dos de ellos.

fuente: http://www.archizaragoza.org/actualidad/temas-de-historia-zaragozana-xi-las-cofradias-eucaristicas