lunes, 25 de marzo de 2013

Semana Santa 2013: Mañana de Ramos, por Jorge Gracia Pastor

No se si a ti te pasa como a mi. La procesión de la Entrada en Jerusalén produce una emoción especial. Y no solo por ser la primera. El ambiente en la calle, niños con palmas, dulces, pasillos de gente en las acera, saludos cofrades por doquier, un cielo azul en consonancia con los capirotes, el alegre sonido de tambores y carracas y el recuerdo de que siempre ha estado aquí, antes incluso de ser consciente de que eras o de que ibas a ser cofrade.

Y no iba a ser menos la procesión de esta mañana, inmersa en la celebración del 75 aniversario de la creación de la cofradía y de las Bodas de Oro de la comunión con el colegio de los Marista. La procesión ha tenido varios momentos de esos que han debido de ser muy emotivos para muchos de los cofrades de la Entrada.

Hay quien aconseja vivir las procesiones como si fuera la primera vez. Otros pensamos, pero por culpa de saber que ya hemos hecho más procesiones que las que nos quedan, que hay que vivirlas como si fuera la última (haz la prueba, y notarás sentimientos a flor de piel).

Otra manera de sentirlas es ponerte en el lugar de quien está realizando la procesión, empatizar, que dicen los psicólogos, con aquellos que conoces acercándote a lo que puedan estar sintiendo en esos momentos. La parada de la sección de instrumentos, agrupada de diez en fondo y mirando al antiguo colegio de Maristas en San Vicente de Paul mientras redoblaban "la Calandina", para muchos de los niños, hoy hombres y mujeres que salieron de ahí ha tenido que ser muy emocionante. Lo mismo que la celebración de la Palabra a cargo del Arzobispo en la plaza de la Seo, junto a la Catedral, otro de los lugares claves a lo largo de estos 75 años de historia.

Sin el acompañamiento visitante de Fuentes de Ebro, pero con niños del resto de cofradías y los alumnos Maristas, como en tiempos pasados que nos han recordado las fotos de la exposición y del libro conmemorativo, y cientos de palmas abriendo a la entrada de Jesús en Jerusalén

Por último San Cayetano. De nuevo suena "la Calandina", suenan las carracas. Espectacular como siempre la despedida de la primera procesión zaragozana, hoy con el regalo añadido de unos tambores que no han callado hasta que las puertas de San Cayetano han vuelto a abrirse y el estandarte y el paso de los Albareda se han despedido de sus cofrades y de todos aquellos que nos sentimos en Jerusalén una mañana como hoy. Y como ayer, también en palabras del Papa Emérito todos "podemos descubrir distintos niveles en al indicación de la meta Jerusalén".

Pdta. También es bueno empatizar con el que, como espectador o "echador de fotos", lleva rato esperando el paso de una procesión. Ponte en su lugar, "no delante".




  
Por Jorge Gracía Pastor