miércoles, 25 de febrero de 2015

El Quinario a Jesús de la Humildad abre las puertas de la Cuaresma

La Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Señor Jesús de la Humildad entregado por el Sanedrín y María Santísima del Dulce Nombre celebró la pasada semana el solemne y devoto Quinario con besamanos en honor a Nuestro Señor Jesús de la Humildad, titular de esta corporación, culto con el que la Hermandad da inicio a la Cuaresma.

Los tres primeros días de quinario el Señor estuvo ataviado con su túnica de morada y con mantolín de seda como nunca antes había  lucido, colocado sobre el canasto del primer paso del que tuvo la Hermandad, completado con monte compuesto por flor estátice en color blanco y morado, musgo, diversas rosas rojas en representación al amor de Jesús y cardos cuyo significado es muerte y resurrección. Sobre el monte también se dispusieron diversos símbolos de la pasión, la corona de espinas, los dados y las tenazas. Detrás de Jesús de la Humildad se situó la cruz de guía e ilumniaban el altar de cultos los cuatro faroles del paso primitivo de la hermandad así como cuarto candelabros de bronce, todos ellos con cera de color tiniebla.

Los dos últimos días el Señor bajó del monte para ser puesto en besamanos sobre el peanil del palio de la Virgen del Dulce Nombre, que a su vez fue subida al  altar vestida de hebrea con rostrillo de tisú de plata, portando en su mano izquierda un rosario de plata. Por su parte, Jesús de la Humildad, vistió estos dos días su túnica de tisú bordada por el taller de bordado de la hermandad, luciendo en su cingulo la medalla de la casa de Andalucía y un bronce de oro con las letras JHS regalo del que fue prioste de la Hermandad de la Esperanza de Triana, José Sanroman. En esta ocasión el Señor sí que portaba las potencias doradas de salida a diferencia de los tres días anteriores que no lo hizo. El fondo del altar estuvo compuesto ambos días por un  telón de brocados y terciopelos de color granate.

El último día del quinario tuvo lugar el VI Pregón de la Juventud Cofrade, que este año corrió a cargo de Víctor Carazo Castel que lleno la iglesia del convento de Santa Mónica. No faltaron a la cita su querida Banda de cornetas y tambores San Pablo que le tributo un homenaje al finalizar el pregón interpretando la marcha "Mi plegaria". El pregón, lleno de sentimientos cofrades, estuvo interrumpido en varias ocasiones por los aplausos del público, y aun resuenan en las paredes del templo las palabras sinceras y de compromiso que Víctor expresó.

Fotografías:


Fotos de Jorge Sesé

Fotos de Oscar Puigdevall