martes, 17 de abril de 2012

La Hermandad del Refugio restaura el Santísimo Cristo del Refugio

Uno de las novedades que no pudimos anunciar antes de la Semana Santa fue la restauración llevada a cabo por Natalia de la Serna de Velasco de la imagen del Santísimo Cristo del Refugio, imagen propiedad de la Santa y Real Hermandad de Nuestra Señora del Refugio y Piedad de Zaragoza y que procesiona en Semana Santa la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad y del Santo Sepulcro.

El proceso de restauración llevado a cabo por la restauradora aragonesa Natalia de la Serna de Velasco, hermana del Refugio de Zaragoza, ha sido el siguiente:

Inicialmente se realizó la limpieza de la superficie de la talla, eliminando las distintas capas de cera aplicadas a lo largo de los años y los restos de la capa de barniz que cubrían la policromía original.

Tras la limpieza apareció una capa pictórica muy desgastada, con muy poco grosor y con algunas faltas; apreciándose las intervenciones realizadas sobre la talla, como la restauración de 1985 en la que se fijó la unión de ambos brazos al tronco a la altura de los hombros; así como la rotura de algún dedo de las manos.

Al ser una pieza tan antigua, la limpieza revela otras intervenciones de las que no se tenía conocimiento ni de las causas que las motivaron. Se descubrió una intervención anterior en el borde superior frontal del paño donde hay una reintegración volumétrica de madera no original; así como todo el resto de paño que cae en el nudo del lado derecho de la cadera de Cristo.

También apareció un repinte en el costado izquierdo que pudiera haber sido debido a una falta volumétrica por algún golpe recibido en algún momento. Este repinte no ha sido eliminado y se observa a corta distancia.

La figura presenta grietas longitudinales en las piernas, que están estables y sobre las que no se ha intervenido. De cerca se observaron distintos agujeros en el soporte de madera, debido a la presencia de insectos, anteriores al tratamiento de eliminación realizado en 1985; tratamiento que se volverá a repetir de manera preventiva tras la celebración de esta Semana Santa.

La presencia de las faltas anteriormente descritas ha obligado a realizar una reintegración cromática reversible de dichas zonas de la talla, con el objeto de conseguir su lectura uniforme. Finalmente, se ha protegido la policromía con una capa de barniz.

No se ha intervenido ni sobre la corona de espinas ni en la inscripción de la parte superior del larguero de la cruz, por acortar el plazo de ejecución ante la inminente salida procesional de la talla.

Ésta ha ganado en luminosidad, pudiéndose apreciar mejor la calidad de la misma. Ha recuperado su expresividad original, observándose un mayor contraste del color rojo de las heridas en el costado, los hombros, las rodillas, los tobillos, las manos y los pies. El color más claro de las carnaciones es más propio de Cristo muerto y el paño recobra un color claro más característico de la escultura de la época.



fuente: http://hermandaddelrefugio.es/?page_id=1008